Verbalia Logopedia

Logopedia en adultos

Disfonía:

Es la alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades (intensidad, tono y/o timbre) por una alteración orgánica (lesiones en las cuerdas vocales) o por un mal uso en la función vocal.
Los síntomas más frecuentes son: ronquera, tono agravado, cansancio vocal, dificultad para elevar el volumen, sensación de cuerpo extraño en la garganta, picor, carraspeo frecuente, tos e incluso dolor ante el sobresfuerzo vocal.
Son múltiples las lesiones que podemos encontrar en las cuerdas vocales, por lo que un diagnóstico precoz por parte del otorrinolaringólogo es necesario para descartar la cirugía laríngea como primera opción, y empezar con la rehabilitación vocal lo más temprano posible.
La rehabilitación de la voz tiene como objetivo mejorar el estado físico de las cuerdas vocales, la sintomatología del paciente y las cualidades de la voz. Una buena rehabilitación vocal culmina cuando el paciente ha llegado a automatizar en su día a día un correcto patrón vocal.

Afasia:

Es la alteración o pérdida del lenguaje por un daño cerebral, siendo el más conocido el ICTUS.
Este daño cerebral puede dejar distintas secuelas dependiendo del tipo y zona de la lesión y/o edad del paciente que lo ha sufrido. Las consecuencias son tan amplias que aquí enumeramos algunas de ellas: pérdida total del lenguaje oral, imperfecciones en el habla, enlentecimiento del habla, alteraciones para comprender el lenguaje, alteraciones en el área de la lectura y escritura; y otras alteraciones de las capacidades cognitivas superiores (déficit en memoria, atención o percepción visoespacial).
Ante un paciente con afasia es necesario priorizar los objetivos a trabajar en la rehabilitación, con la finalidad de mejorar su calidad de vida.
Es importante citar que la rehabilitación temprana es necesaria para lograr la máxima mejoría, así optimizamos la recuperación de las funciones afectadas estimulando la zona cerebral dañada.
Si necesita más información también puede consultar en Asociación Ayuda Afasia.

Disartria:

Es la alteración de la articulación del habla como consecuencia de una afectación neurológica.
La disartria puede ser consecuencia de cualquier daño cerebral adquirido (ICTUS, traumatismo cerebral, ) o enfermedades neurodegenerativas (Esclerosis Múltiple, Esclerosis Lateral Amiotrófica, Parkinson, enfermedades raras).

Disfagia:

Es la alteración en la deglución que se manifiesta cuando hay problemas para tragar. Puede manifestarse con una disfagia a sólidos (imposibilidad para deglutir texturas sólidas como el pan), disfagia a líquidos que en muchas ocasiones acaban desviándose hacia las vías respiratorias, o incluso disfagia en texturas mixtas (como sopa, naranja, etc.).
Los síntomas de una disfagia pueden ser: tos o carraspeo después de tragar, voz húmeda por el paso del alimento, líquido o saliva hacia la vía aérea, dificultad en el tránsito del bolo, imposibilidad para la ingesta rápida del líquido, y en los peores de los casos, neumonía por aspiración (el alimento, líquido o saliva se desvía hacia las vías respiratorias provocando una infección pulmonar severa).
Las causas que pueden provocar disfagia son múltiples, citaremos algunas de ellas:

  • Cirugía de cabeza, cara y cuello: a veces por resecciones tumorales de los órganos implicados en la deglución, y otras por los efectos secundarios que conllevan los tratamientos adyuvantes como la radioterapia.
  • Parálisis de los órganos implicados en la deglución.
  • Parálisis de cuerdas vocales, provocando sobre todo la aspiración de los líquidos hacia las vías respiratorias.
  • Daño cerebral (ICTUS, traumatismos).
  • Enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Esclerosos Múltiple, Esclerosis Lateral Amiotrófica, enfermedades raras).
  • Edad, por la falta de tono muscular en los órganos que trabajan en la deglución.

Laringectomía total:

Es la pérdida total de la voz tras haber sido extirpada la laringe, normalmente tras haber sufrido un tumor.
En estos casos se debe aprender un método alternativo de comunicación oral.

  • Voz esofágica, que consiste en controlar el eructo voluntario para producir voz.
  • Voz con prótesis interna: la inserta el cirujano en el momento de la intervención, tras haber estudiado previamente si el paciente es candidato o no a portar dicha prótesis.
  • Voz con prótesis externa. El más conocido y utilizado es el laringófono, se trata de un aparato vibratorio que se coloca a nivel cervical, y que emite voz cuando el paciente articula.

Alteraciones de las estructuras orofaciales:

Son afectaciones de los órganos implicados en el habla y/o deglución como la lengua, labios, paladar y/maxilares.
Dichas alteraciones pueden afectar al habla y/o a la deglución.
Las causas pueden ser múltiples:

  • Parálisis lingual.
  • Parálisis Facial Permanente (PFP).
  • Alteraciones de la Articulación Temporomandibular (ATM).
  • Labio leporino o fisura palatina no tratada correctamente en la infancia.
  • Extirpación de estos órganos por tumoración.

Disfemia o "tartamudez":

Es un trastorno del habla caracterizado por una alteración en el ritmo y la fluidez. Las personas con tartamudez muestran comportamientos distintos, desde bloqueos al iniciar el habla, repeticiones de una misma sílaba o palabra e incluso ticks.

Deterioro cognitivo:

Las funciones cognitivas se ven alteradas con la edad, el paso del tiempo merma nuestras capacidades y desde la logopedia podemos disminuir el efecto en el lenguaje.
Es común a partir de los 60 años sufrir la sensación de “lo tengo la punta de la lengua”, tener dificultad para recordar el nombre de personas cercanas o mantener una conversación fluida. Realizar actividades que refuerzan esta área del cerebro es fundamental para mantener su lenguaje activo y minimizar la pérdida.
Por otra parte, también es recomendable reforzar otras áreas como son: la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, etc., y tener en cuenta el plano emocional de la persona y sus necesidades, en este caso nos encargaremos de apoyarle y de que sea atendido por el profesional más adecuado.